Our activist:

Ali Idrissa

Antes, la gente no hablaba de los contratos con la empresa francesa AREVA sobre el uranio de Níger, sino sobre los acuerdos de defensa entre Níger y Francia. Era tabú hablar de nuestro uranio. Todo se hacía a puerta cerrada, era un trato entre el gobierno y la compañía, al margen del pueblo. La transparencia nos permite, como sociedad, desempeñar un papel de guardianes; obviamente esto no resolverá todo, pero nos proporciona los medios para continuar con nuestro trabajo.

Ahora las cosas han cambiado y eso es un gran logro. La gente habla de uranio en las calles, habla de uranio cada día. Hoy en día veo a nigerinos negociando públicamente, están hablando con AREVA para cambiar los precios, para cambiar los contratos.

Por supuesto que no siempre ha sido así, hemos atravesado tiempos realmente difíciles. Hemos sido amenazados y atacados por nuestro trabajo. A nuestros compañeros se los llevaban a la fuerza de las calles de Niamey. Dependía de nosotros luchar para traerlos de vuelta.

Lo que me motiva día tras día es cuando la gente te dice, “Creo que estás haciendo un gran trabajo”. Te da la impresión de que estás haciendo algo útil para la comunidad, que estás trabajando por unos objetivos específicos. Sientes que se te ha encomendado una misión noble. A pesar de los fallos y obstáculos, cuando ves una lista con todo lo que has conseguido sientes que se ha hecho mucho.